CUANDO SE NOS MUEVE EL PISO

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No contentos con la crisis mundial, la naturaleza nos sorprende con un terremoto, el cual ha dejado grietas más profundas de las que podemos imaginar. Nos creíamos más avanzados, un ejemplo de país referente para  Latino América, mientras más alto es tu pedestal, más duro es el aterrizaje. 

 

Tenemos que volvernos a mirar el ombligo y con ello, aprovechar el ejercicio de mirar para ver más allá y aprender de los errores. Gracias al terremoto aprendimos a mirar a los vecinos, descubrimos el verdadero sentido de la solidaridad, de la familia. Las cosas simples volvieron a ocupar un espacio importante en nuestras vidas y es que con tantos estímulos es fácil perderse, los sentidos se saturan y el dulce sabor de la abundancia termina por bloquear los matices y sutilezas de la vida real.

 

Tenemos una nueva oportunidad de empezar a construir, y de pensar en qué y cómo queremos hacerlo, desde la perspectiva del miedo o desde la re-imaginación y la innovación. “ nunca volverás a bañarte en las mismas aguas de un río” dice la teoría del devenir. La vida corre y transcurre en ese paso, nosotros mismos nos perdemos en las añoranzas del pasado sin darle espacio al futuro, el que debería ser mucho más grande, lleno de espacios nuevos por descubrir.

 

La cultura de lo desechable, no se aplica a los cariños ni a las experiencias, el seguir pensando con el modelo de la revolución industrial, nos amarra a seguir a pensar que el mundo es infinito, una rueda de jaula de ratón en la que no importa  el cómo ni el cuando sino el resultado final. Necesitamos hacernos cargo de los resultados, lo que conlleva pensar en la cadena completa, desde la idea que da origen  a la acción hasta la degradación cuando el producto ya no sirve más. Menos es más y la concentración en aquello que genera valor es tan importante como construir pensando en que eres responsable por toda la cadena.

 

El pensamiento ecológico debemos llevarlo a todas las líneas de nuestra sociedad incluyendo el de nuestros negocios. Pensar integralmente obliga a que incluyamos en nuestra planificación y en nuestras metas, la resultante y el impacto de nuestro progreso. La naturaleza nos recordó sutilmente que nuestra planificada y sistematizada vida, opera sobre una gran variable impredecible. Nos hizo sentir pequeños e insignificantes aun cuando como especie, hemos sido capaces de incorporar atributos diferenciadores en base al ingenio, la inventiva y la capacidad de concretar esos sueños en realidad.

 

Aunque sintamos que la verdad es otra, vivimos en este mundo y somos compañeros y vecinos de un motón de otras especies que también tienen derechos, aunque no sepan defenderlos y simplemente se replieguen y huyan al avance atropellador que realiza nuestra sociedad. Estamos obligados a actuar con conciencia; la verdad es una sola y si bien podemos justificar lo que sea a través de una buena retórica, finalmente la ética termina por cobrar su porcentaje cuando la voz de la conciencia social se hace escuchar.

 

Tenemos una nueva oportunidad de reconstruir una sociedad el desafío están en el COMO, si bien la urgencia URGE, también la experiencia nos dice que proyectar de la forma adecuada, es la única forma de minimizar los riesgos  dentro de este mundo que sorprende hasta al más precavido. Si tenemos buenos cimientos y la calidad de los materiales es la adecuada, podemos resistir nuevas catástrofes,  aunque estos sean tan violentos que hasta nos remuevan la conciencia.

 

 

 

 

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