Nos va a costar partir de nuevo.
En el aire se respira el término de la crisis. Se está despejando dice en su nueva campaña el Banco Santander. Para mi, esta crisis dejará en la boca un sabor que costará darle una definición exacta entre el dulce y el amargo.
Ha servido para evaluar y re-evaluar alternativas, darle el tinte justo a lo que realmente agrega valor y dejar de lado lo suntuario. Simplificar las cosas debería ser una de las grandes enseñanzas. Con los excesos que hemos visto desde décadas pasadas, hemos podido aprender que muchas acciones están de más, que mucho correr no necesariamente se avanza o no al menos en la dirección adecuada. Con estos tiempos difíciles para todos hemos aprendido que mirar de lejos también ha sido una opción. Ha ganado tiempo la familia, los amigos, los hobbies, las mascotas, el jardín y dineros los cafés que se han convertido en la oficina y sala de reunión de todos aquellos que han debido restringir sus presupuestos de almuerzos, de reuniones con galletas o de grandes oficinas que no aportan valor, salvo para el inversionista inmobiliario. En este nuevo escenario post-crisis tan reciente en el que estamos aprendiendo a mirarnos, también las marcas han aprendido a valorar la inventiva ya que con menos se tiene que ser más creativo, más flexible, más rápido. En el nuevo escenario la velocidad será una variable determinante en el cierre de negocios, así como, la confianza y la propuesta de diferenciación. El mercado brutal aplana, terminan todos haciendo lo mismo y diferenciándose por precio, de lo que ya sabemos que no es, ni nunca ha sido un buen negocio, ya que el siguiente derivado es sacrificar la calidad para mantener los márgenes.
El impacto más violento, lo veo en la gente, quienes por una parte, han aprendido a moverse en un escenario pesimista que ha mermado su relación y concepto del trabajo, producto de los ajustes de personal, de la cesantía, de la disminución de actividad, etc. Chile ha sido un país en el que en los últimos 20 a 30 años, la cultura del trabajo ha ido ligada a extensas jornadas de trabajo excesivo y no necesariamente productivo, pero la cultura forma parte y determina la conducta de un pueblo mayoritariamente esteriotipado. Nos va a costar retomar el ritmo como sociedad, los emprendedores e independientes siempre serán los mismos, el porcentaje menor de la manada, el hijo pródigo, la polilla que se da contra la ampolleta una y otra vez, porque no conoce otra forma de existir, porque competir es parte de su esencia. El problema está en la gran masa de personas que dependen de un jefe, que dirige y organiza su futuro y determina el ritmo de desempeño. El problema estará en la motivación, en el encontrar una razón más fuerte para volver a endurecer los músculos para competir, para alcanzar esas metas que las empresas y grandes corporaciones fijan por igual como zanahorias frente a los planes de los pobres empleados ardillas que corren y corren, sin alcanzar jamás el final esperado, porque no hay, porque no existe un final, sino una nueva meta. Bajo un escenario de crisis todo está justificado, las pérdidas, los bajos rendimientos, el ser más permisivo con uno mismo y con el equipo. En este mundo en constante competencia, todo se paga, todo tiene un costo, si bien un alto en el camino, un descanso para tomar aire y visualizar el futuro es igualmente necesario, es importante aclarar las expectativas y fijar los objetivos. Sin resultados claros y medibles el avance no es tangible, puede ser en círculos.
¿Cuándo daremos por terminado el momentum? ¿Cuándo diremos que la crisis ya ha pasado y es tiempo de iniciar un nuevo proceso?
Mientras antes nos activemos, mejor activarnos sin olvidarnos de lo que hemos aprendido en este tiempo frío y de incertidumbre. Activarnos llenos de sabiduría, de experiencia, llenos de vigor para iniciar un nuevo camino conociendo el mapa. La sociedad ha tocado fondo, se han replanteado las inversiones, la importancia del trabajo y la revalorización del tiempo libre, tan necesario para las personas comunes y corrientes, entiéndase como simples humanos.
La calidad de vida ha retomado su posición y hoy con todo derecho el mundo entero la evalúa de una manera distinta: más personas trabajando desde sus casas, más madres cumpliendo la doble función y siendo igualmente o doblemente eficientes en los nuevos roles que les impone esta sociedad del conocimiento o del trabajador intelectual.
Tenemos que retomar el trabajo y la competitividad con la mirada en la eficiencia, el trabajo en red, de una manera colaborativa y sin tanta supervisión. Esmerándose simplemente en de qué forma mi trabajo genera valor para mi equipo y para mi mismo, de qué manera soy más rentable y más eficiente. De que manera mejoro en calidad y agrego la variable de innovación que me permita re-inventarme y re-inventar mi negocio más rápido de lo que el mercado me exige, para cambiar por un objetivo de evolución y no de presión para sortear la extinción.
Hay que contextualizar nuestra vida, establecer mapas de navegación que nos orienten hacia el destino que perseguimos. Determinar tiempo al estudio y a la investigación, aprender de quienes lo están haciendo mejor que nosotros. Conversar y compartir experiencias enriquecedoras y formativas, que nos ayuden a encontrar cual fue la razón que inició esta crisis y las consecuencias que ha tenido en nosotros y en toda la sociedad en general. Dejar de ser autómatas que sobreviven y empezar a vivir, a disfrutar lo que hacemos porque es un medio también para desarrollarnos.
El hombre nace, crece, aprende y trasciende, el 50% de esta sita, lo realizamos de manera inconsciente, del resto hay que hacerse cargo como seres humanos que pensamos, que sentimos y que ocupamos un lugar en este mundo vivo.
Otra sita usada muy a menudo, dice: “Nadie nos enseña a vivir”. No estoy de acuerdo, a vivir aprendemos todos los días y de todos, para eso hay que tener los sentidos abiertos y tan importante como aprender, hoy en día, es desaprender para darle cabida a nuevas formas a nuevas reglas que están marcando este mundo nuevo, plano y globalizado. La información está disponible en la red y en todas partes, el conocimiento es un bien común, tan disponible, tan instantáneo que ha perdido el valor de la exclusividad que se le dio durante los últimos 2000 años. Hoy gracias a la red, la información se respira y este proceso autómata ya se ha vuelto instintivo. Un derecho de todos o de muchos. Usarlo de la manera adecuada representa un gran reto. El guía de los tiempos antiguos es aquel que conoce la ruta y es capaz de descifrar los signos que te entrega la naturaleza y los convierte en información, en mapas, en senderos que te conducen al agua, al oro o simplemente de vuelta al hogar. Seguimos navegando pero hoy los mares ya no representan el misterio que ocupa la pasión y el tiempo de nuestros sabios. Hoy nuevos paradigmas, nuevos retos nos invitan a las nuevas fronteras.
Nos va a costar escribir nuestra historia, muchas cosas suceden hoy simultáneamente, la velocidad de las comunicaciones predispone a un mundo actual permeable al cambio e influenciable a las múltiples variables que se suceden, hoy todas a escala mundial.
En este escenario en el que queremos rápidamente enterrar la crisis, queremos que vuelva nuestro mundo perfecto, aun sabiendo que nunca ha sido perfecto, pero “todo tiempo pasado fue mejor” el pavor a lo incierto es tan grande como la imaginación o la capacidad de olvidar. Un don, el recuerdo selectivo, regala a los seres humanos la capacidad de olvidar el dolor y recordar con mayor agrado los mejores momentos. Aristóteles decía que el hombre era un móvil en busca de la felicidad, cada día le encuentro más razón a aquellos postulados que 2500 años atrás siguen siendo vigentes a nuestros días.
Queremos un mundo perfecto, sin dolor en que podamos controlar el futuro, dominar la muerte, engañar a la vejez y convertirnos en Dios con todos sus beneficios pero sin sus responsabilidades.
¿Qué pasó con la Gripe Humana, que pasó con la aviar ?
Una gripe impulsa el precio de las acciones de un laboratorio que se hace millonario vendiendo una garantía, un seguro de vida a un mundo en riesgo de muerte. Se gastan más millones por esta gripe que mata a menos personas que las enfermedades comunes incluso que la gripe típica que suma 500.000 personas cada año en el mundo. Lo común no vende diarios, no tiene recordación, no activa mercados.
El siguiente paso.
La tierra es plana, las fronteras están en la mente retrógradas de los políticos, un circo que tiene cada día menos clientes. Hoy la tierra tiene reglas abiertas por las cuales transitan día a día millones de bits de ida y de vuelta, por arriba y por abajo. Con la caída de la bolsa, el modelo yanky también ha previsto su decadencia a la cual se aproximan cada día con mayor velocidad. La pérdida de valor que ha enfrentado el dólar ha vuelto a una valoración de las monedas nacionales y nuevos agentes se han apoderado de este podium que desde la segunda guerra mundial ha ostentado el país del norte. El Oriente y su paciencia milenaria ha venido trabajando en silencio para volver al sitial que ocupara cientos de años atrás. ¿ Cuánto sabemos realmente de China y de India, cuanto entendemos de su cultura y de las cosas que para ellos son importantes: del tiempo, de la sabiduría, de los factores que para ellos determinan la confianza?. ¿Cuánto entendemos incluso de su idioma o su relación con Dios y con sus parámetros de evaluación situacional? . ¿Qué pasa con la familia, el control de la natalidad, los derechos humanos, la políticas de género, las medio ambientalistas?. ¿Son equivalente a las nuestras?, ¿Cuan occidentales pueden llegar a ser?, ¿Cuán orientales podemos llegar a ser nosotros para adaptarnos a esta nueva estrella de Rock?
El carácter de las relaciones, es determinado por el individuo dominante. En las empresas el carácter de quienes las dirigen se transmite de manera gravitacional a todas las unidades de una compañía o institución.
¿ Quién determinará las leyes de este nuevo escenario de mercado?
Estamos consientes de que China actúa de acuerdo a sus propias reglas y dada las condiciones actuales, estas se impondrán también a nuestro mercado y a nuestra sociedad.
¿Cuan consiente estamos del impacto que estas nuevas normas tendrán en la definición de nuestros objetivos y de nuestro desarrollo?.
¿Somos nosotros los clientes ?
Una crisis nos predispone al cambio y a replantearnos el futuro. Quienes hemos pasado por alguna, sabemos que la vida no sigue igual. Las cosas deben volver a re-definirse y mejor que lo hagamos rápido y de manera consiente cada uno en el rol que nos competa antes de que seamos obligados a cambiar por un factor externo o peor aún, uno interno que nunca vimos venir.
En esta nueva era del conocimiento, el éxito ya no pertenece al tamaño o poderío que las empresas tengan, si bien siempre será un factor importante, hay que ponerle ojo a la velocidad para reaccionar y para eso es importante ir liviano y valorizar los talentos de que uno disponga para poner en marcha las iniciativas que te permitirán correr y ser el león más rápido que se alimenta de las gacelas más lentas.