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Prueba de video

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Vamos a ver como funciona


Fuerza a lo interno puede ser lo mismo que fuerza interior.


El secreto más conocido y compartido de las artes marciales: es encontrar y dominar el corazón del guerrero ( El arte de la Guerra Sun Tzu ), dominar el arte de la guerra te permite vivir en paz, son frases sabias de culturas milenarias que hoy en día están sonando fuerte, ante el nuevo protagonismo de la cultura asiática y el crecimiento silencioso que esta gran nación está desarrollando para volver a convertirse en el corto plazo, en el nuevo imperio dominante.


En el éxito de las grandes empresas no hay secretos, ni pactos con grandes fuerzas ocultas. Las respuestas son simples y directas. En la era del conocimiento, el valor está en el uso y disponibilidad  del conocimiento y la información que las empresas desarrollan y procesan, está en el Liderazgo y en la forma de enfrentar y organizar para mejorar la competitividad. En la capacidad de reacción, de innovación, de adaptabilidad a los constantes cambios del mercado.


Las respuestas una vez más están en el interior de la empresa más que en el exterior, la frase conócete a ti mismo, vuelve a tomar relevancia hoy más que nunca. Conozcamos nuestra organización y las limitaciones que ésta tiene, para convertirlas en potencialidades.


Telecomunicaciones es antes que nada una empresa de servicios. Tratar a sus empleados como les gustaría que ellos tratasen a sus clientes. Las empresas proyectan el carácter de quienes las dirigen, así como las habilidades. Por lo tanto, la Alta Dirección es quien determina la conducta del grupo. Tenemos que buscar dentro de nosotros mismos las conductas que necesitamos potenciar para proyectar hacia afuera de la manera adecuada a nuestra compañía y mejorar nuestros estándares de servicio y nuestros niveles de eficiencia, pero antes que nada hay que hacerlo rápido, antes que las conductas se hagan crónicas, antes que se transformen en intrínsecas y culturales, antes que formen parte del ADN.


Si queremos obtener cambios, tenemos que hacer las preguntas correctas para encontrar las respuestas que nos lleven en la dirección adecuada.


Restablecer las líneas de confianza. Una empresa con un índice bajo de confianza, paga un costo muy alto en todas sus operaciones, lo que termina por afectar su rendimiento y merma su capacidad de obtener resultados. El mercado avanza hacia la eficiencia y la calidad, una relación de precio opuesta a la alta rentabilidad. Los márgenes tienden a estrecharse hasta que los productos dejan de ser negocio. Nokia lo sabe, Toyota lo sabe, Radisson los sabe, así como, todas las empresas de telecomunicaciones que han tenido que replantear sus servicios de larga distancia, producto de las alternativas que ofrecen  las nuevas tecnologías, cuyo costo para el usuario, cada día se acerca más a cero. Lo que nos hizo ganar grandes divisas en el pasado, no necesariamente tendrá el mismo protagonismo en el futuro. El mercado cambia y evoluciona vertiginozamente, adaptarse o  morir, distinto o extinto ( TOM PETERS ), o como aclaran los Bancos en sus textos legales al cierre de cualquier comunicación: “La rentabilidad obtenida por los fondos de pensión, no necesariamente se repetirá en el futuro, infórmese acerca de las garantía en  estatales en los depósitos, etc.”  El futuro está en aquellas empresas, no importando su tamaño, que sean capaces de adaptarse con velocidad y efectividad a los constantes cambios del mercado. En esta frase acuñada en el libro de la Eficiencia de Covey, existe un especial énfasis en la palabra VELOCIDAD, la que representa en sí un factor adicional: el alto riesgo que representa. Vivimos en permanente riesgo, la competencia crece y ya no solamente de una manera local, sino mundial, hoy todos los fenómenos se evalúan de manera global, el mundo es plano y sin fronteras, efectivamente: el aleteo de una mariposa en el CONGO puede hacer que llueva en Nueva York. Aviso: En Nueva York ya granizó  y se rompió el techo y todo lo que estuvo protegido por más de 100 años bajo esa gran cobertura aparentemente inexpugnable.  Estos tiempos nos han demostrado que no hay Vacas Sagradas ni intocables ( casta de la India ), la tierra es plana y la gente representa el principal potencial o la principal limitante para poder reaccionar y enfrentar los cambios.


Una gestión eficiente de los recursos humanos, con una visión futurista, que sea capaz de desarrollar un modelo que se adapte y que entregue a las personas las herramientas para que se desarrollen de acuerdo a las nuevas condiciones de este mercado, que vayan en concordancia con los objetivos de la empresa. Que se alineen ambos objetivos y expectativas : los de la empresa y los de las personas, no es sino vital y la clave para todas aquellas empresas que dependen de la gestión de sus colaboradores o empleados para concretar su servicio o la venta de su producto.

Sin confianza no se avanza, el precio de la confianza y de una comunicación clara que ajuste y que haga una las tres realidades: LA QUE DICE HABER, LA QUE HAY, LA QUE DEBERIA HABER nunca tendrá relación.


Mientras la distancia que existe entre la realidad que hay y la que realmente debería haber, no sean consistentes y estén en línea, las empresas perderán tiempo y dinero en establecer mecanismos de control, que terminan restringiendo al 10% que actúa en contra del 90% que opera correctamente.


La confianza tiene un valor que no es fácil de determinar, pero todos conocemos el alto precio que se paga cuando esta no existe.



Comparemos algunos criterios extraídos del FACTOR CONFIANZA de Stephen Covey Jr.

Organizaciones con un bajo nivel de confianza.

Las personas manipula o distorsionan los hechos

Las personas ocultan y acaparan la información

Es muy importante llevarse el mérito

La gente le da vuelta a la verdad en beneficio propio

Las nuevas ideas se someten a una resistencia abierta y al silencio

Los errores se disimulan o se tapan

La mayoría de la gente echa la culpa a otros y habla mal de los demás

Demasiado tiempo perdido hablando en comidillos

Numerosas reuniones después de las reuniones

Hay demasiados puntos que no se pueden discutir 

La gente tiende a prometer demasiadas cosas que después no cumplen

Demasiadas expectativas no cumplidas, con las siguientes excusas 

La gente finge que lo negativo no ocurre o lo niega.

El nivel de energía es bajo

Frecuente sensación de improductividad ( en ocasiones, incluso de miedo)



Organizaciones con un nivel de confianza superior


La información se comparte abiertamente 

Los errores se toleran y se consideran como un modo de aprendizaje

La cultura es innovadora y creativa

La gente es leal a los que no están presentes

La gente habla sin tapujos y se enfrenta a las cosas

Existe una comunicación y una colaboración real

La gente comparte el mérito

Se celebran pocas reuniones después de las reuniones

Se practica el valor de la transparencia 

La gente es sincera y auténtica

Existe un alto grado de responsabilidad 

Existe una vitalidad y una energía palpable ( la gente percibe un ambiente positivo)


Es necesario establecer un mapa de navegación y de desarrollo de una cultura corporativa que fomente estas actitudes, no sólo por un tema de ambiente o de política de lo correcto, sino como un plan de consistencia y de sustentabilidad en el tiempo, ya que tendremos que re-definir el rumbo muchas veces en el camino y necesitamos que el equipo actúe en concordancia y con la sinergía y pro-actividad que nos permita sacar provecho de los cambios.


La velocidad representa un riesgo si, pero este riesgo se verá maximizado si no contamos con la experiencia y el equipo necesario para ajustarse a esta exigente condición.


“Los leones más rápidos se alimentan de las gacelas más lentas”.

¿Qué somos hoy? ¿León o Gacela en este mercado en constante movimiento?. ¿Estamos cazando o simplemente somos parte de una manada en constante estampida?


¿Tenemos el control?

Para tener las respuestas correctas, primero debemos hacernos las preguntas indicadas y ser sinceros y no permisivos en nuestra auto-evaluación. Uno nunca se miente de manera  consiente. Aunque seamos la especie dominante, el mercado es ciego y no respeta las leyes que nosotros establecemos. Lo sabe Microsoft, lo supo IBM.


“Si existe algún secreto para el éxito en la vida, este consiste en ponerse en el lugar del otro y ver las cosas desde punto desde su punto de vista además del propio”.

Henry Ford


La Empatía representa en sí un valor, sobre todo en una empresa de servicios. Planificar y diseñar la experiencia del cliente en función de lo que para nosotros representa un servicio excepcional y fuera de todo cuestionamiento, es en sí una estrategia ganadora, porque somos nosotros mismos activos y partícipes, por lo tanto responsables de lo que tangibilicemos para nuestros clientes. La experiencia de usuario.


La capacidad de poner en  práctica las ideas de manera eficiente y con el tiempo adecuado, perfila a las compañías y las prepara para competir, hoy en un mercado que está lleno de productos y servicios similares y todos con buenos estándares de calidad.


Debemos ir más rápido de lo que el mercado reacciona, lanzar más y mejores productos antes de que queden obsoletos, pero para que esto sea factible y no termine por crear fatiga de materiales o sobre-calentamiento del sistema, hay que estar y permanecer consientes de las capacidades que la estructura tiene.


Hoy en la era del trabajador del conocimiento, debemos comprender que las personas no son números, ni son máquinas y no reaccionan como tal, el valor agregado que produce un equipo bien orientado y bien motivado, es exponencialmente proporcional a uno que no cuenta con la claridad de sus metas y objetivos, así como, con un escaso nivel de motivación, representa un factor que hace más lenta la capacidad de adaptabilidad y aumenta la constante resistencia a los cambios.


Las resultados están a la vista: Lo sabe JetBlue, lo sabe Virgin, lo sabe HP, lo sabe Wallmart.


Todas estas empresas han mutado a un modelo de gestión de Recurso Humano basado en el empoderamiento y el facultamiento de su capital humano, clarificando metas y objetivos y confiando en las personas incitándolas a ir por más, a que el desafío personal vaya en línea con los objetivos de la compañía y a compatibilizar éxito laboral con calidad de vida; para que no tengan que elegir entre uno y otro, porque la vida son ambas cosas juntas. El equilibrio genera resultados de largo plazo, no hay que tentar a la suerte, no hay fórmulas para administrarla.



Centremos el objetivo final en una competencia sustentable, como parte de una estrategia de crecimiento, enfocada en  lograr desarrollo y resultados. No para empresas extractivas que sólo busca lograr el máximo beneficio con el menor coste relacionado. Sino para empresas con objetivos de largo plazo. Es por lo mismo, una obligación y una responsabilidad establecer modelos que se orienten crear ambientes de trabajo propicios para crecer y hacer crecer la comunidad interna, que atraigan y cultiven el talento interno y lo proyecten, invitándolo a ir por más, por nuevos desafíos.

La vara de la decisión está en las altas cúpulas del poder, quienes deciden el destino de las personas, quienes trazan una ruta común y que se resuma en beneficio para ambos y no para fenómenos de desconexión en el que la gente trabaja por un sueldo, pero no se involucra en generar valor para la organización a la cual pertenece, porque ésta quizás perciba que tampoco le genera ningún valor a parte de la estabilidad laboral.

El desafío está en los grandes líderes en hacer lo más difícil que conlleva el liderazgo.

Hacer grandes promesas y cumplirlas.





LA CRISIS Y VOLVER A EMPEZAR

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Nos va a costar partir de nuevo.


En el aire se respira el término de la crisis. Se está despejando dice en su nueva campaña el Banco Santander. Para mi, esta crisis dejará en la boca un sabor que costará darle una definición exacta  entre el dulce y el amargo. 

Ha servido para evaluar y re-evaluar alternativas, darle el tinte justo a lo que realmente agrega valor y dejar de lado lo suntuario. Simplificar las cosas debería ser una de las grandes enseñanzas. Con los excesos que hemos visto desde décadas pasadas, hemos podido aprender que muchas acciones están de más, que mucho correr no necesariamente se avanza o no al menos en la dirección adecuada. Con estos tiempos difíciles para todos hemos aprendido que mirar de lejos también ha sido una opción. Ha ganado tiempo la familia, los amigos, los hobbies, las mascotas, el jardín y dineros los cafés que se han convertido en la oficina y sala de reunión de todos aquellos que han debido restringir sus presupuestos de almuerzos, de reuniones con galletas o de grandes oficinas que no aportan valor, salvo para el inversionista inmobiliario. En este nuevo escenario post-crisis tan reciente en el que estamos aprendiendo a mirarnos, también las marcas han aprendido a valorar la inventiva ya que con menos se tiene que ser más creativo, más flexible, más rápido. En el nuevo escenario la velocidad será una variable determinante en el cierre de negocios, así como, la confianza y la propuesta de diferenciación. El mercado brutal aplana, terminan todos haciendo lo mismo y diferenciándose por precio, de lo que ya sabemos que no es, ni nunca ha sido un buen negocio, ya que el siguiente derivado es sacrificar la calidad para mantener los márgenes.


El impacto más violento, lo veo en la gente, quienes por una parte, han aprendido a moverse en un escenario pesimista que ha mermado su relación y concepto  del trabajo, producto de los ajustes de personal, de la cesantía, de la disminución de actividad, etc. Chile ha sido un país en el que en los últimos 20 a 30 años, la cultura del trabajo ha ido ligada a extensas jornadas de trabajo excesivo y no necesariamente productivo, pero la cultura forma parte y determina la conducta de un pueblo mayoritariamente esteriotipado. Nos va a costar retomar el ritmo como sociedad, los emprendedores e independientes siempre serán los mismos, el porcentaje menor de la manada, el hijo pródigo, la polilla que se da contra la ampolleta una y otra vez, porque no conoce otra forma de existir, porque competir es parte de su esencia. El problema está en la gran masa de personas que dependen de un jefe, que dirige y organiza su futuro y determina el ritmo de desempeño. El problema estará en la motivación, en el encontrar una razón más fuerte para volver a endurecer los músculos para competir, para alcanzar esas metas que las empresas y grandes corporaciones fijan por igual como zanahorias frente a los planes de los pobres empleados ardillas que corren y corren, sin alcanzar jamás el final esperado, porque no hay, porque no existe un final, sino una nueva meta. Bajo un escenario de crisis todo está justificado, las pérdidas, los bajos rendimientos, el ser más permisivo con uno mismo y con el equipo. En este mundo en constante competencia, todo se paga, todo tiene un costo, si bien un alto en  el camino, un descanso para tomar aire y visualizar el futuro es igualmente necesario, es importante aclarar las expectativas y fijar los objetivos. Sin resultados claros y medibles el avance no es tangible, puede ser en círculos.


¿Cuándo daremos por terminado el momentum? ¿Cuándo diremos que la crisis ya ha pasado y es tiempo de iniciar un nuevo proceso?

Mientras antes nos activemos, mejor activarnos sin olvidarnos de lo que hemos aprendido en este tiempo frío y de incertidumbre. Activarnos llenos de sabiduría, de experiencia, llenos de vigor para iniciar un nuevo camino conociendo el mapa. La sociedad ha tocado fondo, se han replanteado las inversiones, la importancia del trabajo y la revalorización del tiempo libre, tan necesario para las personas comunes y corrientes, entiéndase como simples humanos.


La calidad de vida  ha retomado su posición y hoy con todo derecho el mundo entero la evalúa de una manera distinta: más personas trabajando desde sus casas, más madres cumpliendo la doble función y siendo igualmente o doblemente eficientes en los nuevos roles que les impone esta sociedad del conocimiento o del trabajador intelectual.

Tenemos que retomar el trabajo y la competitividad con la mirada en la eficiencia, el trabajo en red, de una manera colaborativa y sin tanta supervisión. Esmerándose simplemente en de qué forma mi trabajo genera valor para mi equipo y para mi mismo, de qué manera soy más rentable y más eficiente. De que manera mejoro en calidad y agrego la variable de innovación que me permita re-inventarme y re-inventar mi negocio más rápido de lo que el mercado me exige, para cambiar por un objetivo de evolución y no de presión para  sortear la extinción.


Hay que contextualizar nuestra vida, establecer mapas de navegación que nos orienten hacia el destino que perseguimos. Determinar tiempo al estudio y a la investigación, aprender de quienes lo están haciendo mejor que nosotros. Conversar y compartir experiencias enriquecedoras y formativas, que nos ayuden a encontrar cual fue la razón que inició esta crisis y las consecuencias que ha tenido en nosotros y en toda la sociedad en general. Dejar de ser autómatas que sobreviven y empezar a vivir, a disfrutar lo que hacemos porque es un medio también para desarrollarnos.


El hombre nace, crece, aprende y trasciende, el 50% de esta sita, lo realizamos de manera inconsciente, del resto hay que hacerse cargo como seres humanos que pensamos, que sentimos y que ocupamos un lugar en este mundo vivo.


Otra sita usada muy a menudo, dice: “Nadie nos enseña a vivir”. No estoy de acuerdo, a vivir aprendemos todos los días y de todos, para eso hay que tener los sentidos abiertos y tan importante como aprender, hoy en día, es desaprender para darle cabida a nuevas formas a nuevas reglas que están marcando este mundo nuevo, plano y globalizado. La información está disponible en la red y en todas partes, el conocimiento es un bien común, tan disponible, tan instantáneo que ha perdido el valor de la exclusividad que se le dio durante los últimos 2000 años. Hoy gracias a la red, la información se respira y este proceso autómata ya se ha vuelto instintivo. Un derecho de todos o de muchos. Usarlo de la manera adecuada representa un gran reto. El guía de los tiempos antiguos es aquel que conoce la ruta y es capaz de descifrar los signos que te entrega la naturaleza y los convierte en información, en mapas, en senderos que te conducen al agua, al oro o simplemente de vuelta al hogar. Seguimos navegando pero hoy los mares ya no representan el misterio que ocupa la pasión y el tiempo de nuestros sabios. Hoy nuevos paradigmas, nuevos retos nos invitan a las nuevas fronteras.


Nos va a costar escribir nuestra historia, muchas cosas suceden hoy simultáneamente, la velocidad de las comunicaciones predispone a un mundo actual permeable al cambio e influenciable  a las múltiples variables que se suceden, hoy todas a escala mundial. 


En este escenario en el que queremos rápidamente enterrar la crisis, queremos que vuelva nuestro mundo perfecto, aun sabiendo que nunca ha sido perfecto, pero “todo tiempo pasado fue mejor” el pavor a lo incierto es tan grande como la imaginación o la capacidad de olvidar. Un don, el recuerdo selectivo, regala a los seres humanos la capacidad de olvidar el dolor y recordar con mayor agrado los mejores momentos. Aristóteles decía que el hombre era un móvil en busca de la felicidad, cada día le encuentro más razón a aquellos postulados que 2500 años atrás siguen siendo vigentes a nuestros días.


Queremos un mundo perfecto, sin dolor en que podamos controlar el futuro, dominar la muerte, engañar a la vejez y convertirnos en Dios con todos sus beneficios pero sin sus responsabilidades.


¿Qué pasó con la Gripe Humana, que pasó con la aviar ?

Una gripe impulsa el precio de las acciones de un laboratorio que se hace millonario vendiendo una garantía, un seguro de vida a un mundo en riesgo de muerte. Se gastan más millones por esta gripe que mata a menos personas que las enfermedades comunes incluso que la gripe típica que suma 500.000 personas cada año en el mundo. Lo común no vende diarios, no tiene recordación, no activa mercados.


El siguiente paso.

La tierra es plana, las fronteras están en la mente retrógradas de los políticos, un circo que tiene cada día menos clientes. Hoy la tierra tiene reglas abiertas por las cuales transitan día a día millones de bits de ida y de vuelta, por arriba y por abajo. Con la caída de la bolsa, el modelo yanky también ha previsto su decadencia a la cual se aproximan cada día con mayor velocidad. La pérdida de valor que ha enfrentado el dólar ha vuelto a una valoración de las monedas nacionales y nuevos agentes se han apoderado de este podium que desde la segunda guerra mundial ha ostentado el país del norte. El Oriente y su paciencia milenaria ha venido trabajando en silencio para volver al sitial que ocupara cientos de años atrás. ¿ Cuánto sabemos realmente de China y de India, cuanto entendemos de su cultura y de las cosas que para ellos son importantes:  del tiempo, de la sabiduría, de los factores que para ellos determinan la confianza?. ¿Cuánto entendemos incluso de su idioma o su relación con Dios y con sus parámetros de evaluación situacional? . ¿Qué pasa con la familia, el control de la natalidad, los derechos humanos, la políticas de género, las medio ambientalistas?. ¿Son equivalente a las nuestras?, ¿Cuan occidentales pueden llegar a ser?, ¿Cuán orientales podemos llegar a ser nosotros para adaptarnos a esta nueva estrella de Rock? 


El carácter de las relaciones, es determinado por el individuo dominante. En las empresas el carácter de quienes las dirigen se transmite de manera gravitacional a todas las unidades de una compañía o institución.

¿ Quién determinará las leyes de este nuevo escenario de mercado?

Estamos consientes de que China actúa de acuerdo a sus propias reglas y dada las condiciones actuales, estas se impondrán también a nuestro mercado y a nuestra sociedad. 

¿Cuan consiente estamos del impacto que estas nuevas normas tendrán en la definición de nuestros objetivos y de nuestro desarrollo?.

¿Somos nosotros los clientes ?


Una crisis nos predispone al cambio y a replantearnos el futuro. Quienes hemos pasado por alguna, sabemos que la vida no sigue igual. Las cosas deben  volver a re-definirse y mejor que lo hagamos rápido y de manera consiente cada uno en el rol que nos competa antes de que seamos obligados a cambiar por un factor externo o peor aún, uno interno que nunca vimos venir.


En esta nueva era del conocimiento, el éxito ya no pertenece al tamaño o poderío que las empresas tengan, si bien siempre será un factor importante, hay que ponerle ojo a la velocidad para reaccionar y para eso es importante ir liviano y valorizar los talentos de que uno disponga para poner en marcha las iniciativas que te permitirán correr y ser el león más rápido que se alimenta de las gacelas más lentas.