Esta semana me ha tocado desarrollar la charla de comunicación estratégica para el grupo de trabajadores de Entel Bolivia en La Paz y Tarija.
Cuatro grupos de 200 personas en La
Paz y al rededor de unas 30 personas en Tarija.
Entel es una empresa que ha sido nacionalizada y estamos próximos a cumplir una año desde que se realizó este proceso que cambió la historia de la compañía. Al término de la charla, mucha gente me felicitó en la salida y me hablaban de que mi charla les había dado esperanzas y les había ayudado a mirar el futuro con optimismo. Me pregunto : ¿Porqué la gente pierde la esperanza ante los cambios? ¿Será por la sensación de no tener el control?.
El trabajo es decisivo y es una de
las actividades que despierta más amor/odio, ya que determinamos más de la
mitad del tiempo de nuestra vida de adultos a desarrollar esta actividad.
El sueldo nunca es lo suficiente, el jefe siempre te hace la vida más difícil y
la empresa no te motiva a desarrollar y desarrollarte. Existe un sentimiento de
pasividad y resignación entre la gente, una extraña sensación de no tener
ninguna ingerencia en lo que hacen o en el campo de acción en el que ellos se
mueven, como si fueran ovejas de rebaño esperando ser pastoreadas a la
siguiente loma. Nuestra vida nos pertenece a cada uno de nosotros y somos cada
uno responsable, del siguiente movimiento. La palabra yo elijo tiene una fuerte
connotación y hay que darle el importancia que se merece. Yo elijo todos los días
y cuando elijo, decido, opto y renuncio, priorizo y postergo según el grado de
importancia o inmediatez que requiere la acción.
El profesor Sf. Covey habla de la
pausa activa, el instante de tiempo que hay entre la acción y la reacción,
entre la creación de la necesidad y la acción, esa pauta activa decide la
orientación y el camino que le damos a las cosas, a nuestras acciones.
Determinan el destino. Una pausa activa es el espacio en el cual decidimos, si
continuar o seguir, si avanzar o retroceder, si olvidar y perdonar. En nuestro
trabajo como en cualquier otra actividad a la que nos enfrentamos y queramos
establecer nuestro propio liderazgo, debemos decidir nosotros el camino o la
dirección del cómo y el cuando hacer las cosas. No somos autómatas, por lo
tanto, debemos tomar una actitud pro-activa en torno a nuestros movimientos ya
que todos son estratégicos. Esta semana me quedó en la retina al ver las caras
de las cientos de personas que participaron de la charla, la sensación de que
las cosas las solucionan otros, que alguien debe venir a solucionarles los
problemas, muchos conocen las causas y demás está decir cuales son los efectos,
pero el llamado es a que los jefes solucionen los problemas y la base no sólo
está ahí. La actitud, es : debemos hacernos cargo de los problemas para
solucionarlos.Un principio activo, accionado por una conjugación. Cuando
hablamos de nosotros "debemos" solucionar los problemas, estamos
asumiendo que es un tema de todo el equipo y no de un agente externo o superior
quien en un rol paternalista o por acción de una varita mágica pone fin a los
problemas. El 90% de las empresas tienen problemas sistémicos y de procesos,
los grupos humanos crecen hasta que se hacen innoperativos, colapsan y luego
vuelven a comenzar.
necesitamos inspirar y poner toda
la energía en ello, ayudar a que la gente encuentre esa voz interna que los
hace ir más allá. Necesitamos que la gente se aburra y quiera... y necesite
cambiar las cosas. No necesitamos gente dormida o que acepte los cambios o las
acciones sólo porque el jefe lo ordenó o el memo lo especificó. Necesitamos que
la gente se vuelva a enamorar de lo que hace, para que lo haga de una manera
descomunal y descabellada.
La confianza es la que opera a
nivel de sub-consiente y genera el plano de estabilidad para que las personas
logren aventurarse a confiar en sus capacidades. La confianza es también un
concepto que vive en la cuerda floja, un todo o nada, que parece transparente
pero es igualmente transversal. Sólo a través de la construcción de una relación
de confianza, basada en los valores y en la consistencia, podemos invitar a la
gente a que se atreva a ir más allá, a que aprenda a escribir su historia.
En esta
nueva era del conocimiento, el talento representa la fábrica de la era
industrial. Nuevas épocas van acompañadas de nuevas reglas, entenderlas de la
manera adecuada, es el trabajo más sensible que nos acerca al éxito o a la
sobre-vivencia. En estos días en que vemos que el modelo económico americano,
se golpea contra el vidrio y la soberbia queda esparcida por todo el
planeta, como una almohada de plumas, con volumen pero sin consistencia, nos
obliga a pensar en qué es lo cierto y que es lo banal. La gente está primero y
el producto de su talento es la nueva riqueza de estos tiempos. Necesitamos
toda la energía para despertar a todo el mundo, para que mueva su vida en función
de lo que ellos buscan. Hay que re-escribir esta historia y hay que hacerlo
ahora, porque el tiempo avanza tan rápido que si nos detenemos a planificarlo
todo, nos quedaremos con las migajas de quienes se movieron antes. Creo y lo
afirmo que hay que cometer errores para aprender, hay que atreverse para
conocerse más, hay que soñar para imaginar otra realidad y hay que trabajar
para hacerla realidad.